Si yo fuera pastor

SI YO FUERA PASTOR…
Por: Paco Palafox

  1. En el púlpito usaría el mismo lenguaje que uso en mi casa o con mis amigos.
  2. No permitiría que la gente pensara que hay “niveles de espiritualidad”, por la forma de vestir o expresarse.
  3. Le daría libertad para desarrollar nuevas ideas a los chicos de la iglesia aun cuando rompieran con “cánones” establecidos por la misma.
  4. Nunca manipularía las emociones de la iglesia para obtener mi propio beneficio.
  5. No enfatizaría tanto la importancia del dinero.
  6. Tampoco haría sentir culpables a las personas que por una u otra razón no pueden dar ofrenda.
  7. No robaría predicaciones de libros que alguien escribió diciendo que son lo que Dios me habló. Y si usara algo de ellos, daría el crédito y la referencia.
  8. Dejaría en el espejo todas las poses de galán de cine o de modelo Hugo Boss cuando tuviera que predicar; sería así, sencillo.
  9. Invitaría a comer a un buen restaurante no sólo al predicador invitado o al hermano que tiene un negocio próspero, sino a aquellos por los que están sentados al fondo de la iglesia y de quienes tal vez no sabemos ni su nombre.
  10. Enseñaría a las personas que el pastor es siervo y que está para servir y no sólo para ser servido.
  11. Sería el último en salir de la reunión dominical saludando a cada persona en la puerta y me olvidaría de caminar por detrás del púlpito rodeado siempre con la misma gente que me evita el contacto con las demás personas.
  12. No marcaría el lugar de “estacionamiento especial para el pastor”, caminaría lo mismo que caminan los demás para entrar a la iglesia. Ni tampoco apartar la primer fila de sillas, si mi familia quiere sentarse ahí, que llegue temprano como yo.
  13. No compraría un auto lujoso o los mejores bienes materiales mientras la iglesia en general no reflejara esa misma prosperidad que yo.
  14. La “Oficina del pastor” estaría abierta todo el día para todas las personas.
  15. La dirección de mi hogar la sabría toda la iglesia, mi trabajo sería estar al pendiente de sus necesidades y no esconderme de ellos.
  16. Antes de preparar grandes y profundas predicaciones, hablaría cosas sencillas que mi familia creyera, respaldara y pudiera dar testimonio de ello.
  17. Nunca usaría los términos de “Mi iglesia, mi gente”, sino que enseñaría que solo somos un pequeña parte del cuerpo de Cristo de la IGLESIA DE CRISTO que es de ÉL porque Él fue el que pago su precio.
  18. Quitaría de mente la idea de que “esta iglesia” es punta de lanza, o que el avivamiento empieza aquí o lo importantes que somos, y me mostraría humilde a lo que Dios quiera hacer.
  19. Nunca “mandaría a sentar” a algún servidor como ejemplo de disciplina
  20. Si organizara un congreso o un evento no empezaría preguntando ¿Cuánto me va a costar?, sino pensaría, ¿en verdad Dios quiere que se haga ese evento?
  21. Le mostraría a la iglesia mi cara cuando estoy enojado, triste, o en angustia, y colgaría la máscara de superhombre a un lado del púlpito.
  22. Pagaría mis impuestos reales, sin trucos ni aparentando cosas que no son, eso me haría más honesto y con más confianza de orar por mi país.
  23. No sería elitista al pensar en invitar a un predicador a mi iglesia, ni basaría esa invitación en la fama que tuviese, y del mismo modo aceptaría una invitación a compartir aún a lugares que no fueran “importantes para el currículo de un gran pastor”.
  24. Trataría de dar alguna ayuda económica a los servidores que dedican tiempo y esfuerzo en actividades de la iglesia que reditúen dinero y quitaría esa abusiva idea de que lo que hacen es para Dios cuando la cuenta de banco crece con el trabajo de ellos.
  25. Aprendería a ser agradecido con todos.
  26. Organizaría actividades junto con otras iglesias vecinas o apoyaría las suyas y quitaría esa barrera de envidia que tenemos.
  27. Acentuaría que la gente no viviera para la iglesia y los motivaría a vivir para Cristo.
  28. No predicaría tanto de todas las cosas que como “buenos cristianos” no debemos de hacer, sino que enfatizaría en todas las cosas que como cristianos debemos hacer.
  29. Me esforzaría por aprender el nombre de las personas y dejar de decirles tan impersonalmente: “Hermano”
  30. Tal vez y me dejaría llevar por el olvido de mis convicciones, la conveniencia y por la presión de la mayoría y seguiría siendo como la mayoría, olvidando los puntos anteriores y más que eso olvidando todo lo que soñaba antes de ser lo que ahora creo que soy.

Es tan difícil poder lograr todo esto que tal vez por eso no soy, y tal vez nunca seré pastor.

 

Author: Jacko

Creador y fundador de ECA. Personaje 3.0, tiene planes de dominar al mundo, pero mientras esta en eso escribe y produce este rollo que están leyendo.

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